lunes, 18 de noviembre de 2024

Poemas

 

Salen los niños alegres
de la escuela,
poniendo en el aire tibio
de abril canciones tiernas,
¡qué alegría tiene el hondo
silencio de la calleja!
Un silencio hecho pedazos
por risas de plata nueva.

Federico García Lorca.


LOS CONSEJOS DEL PROFESOR

Recuerdo que en el colegio

me decía un profesor:

"El cariño siempre suma,

lo que resta es el rencor.

Intenta ser siempre múltiplo,

pocas veces divisor.

Recibir está muy bien,

pero dar está mejor.

Comparte las alegrías

y acompaña en el dolor".

Sigue siempre estos consejos

de aquel viejo profesor.

Carlos Reviejo.


TRABATRASTOS

Tres tristes trastos
trotan tráfico a través.
Trisca que trisca que trisca:
trolebús, tranvía y tren.


Tres tristes trastos
retumban tras el telón.
Truena que truena que truena:
tambor, trompeta y trombón.


Tres tristes trastos
me taladran la sesera.
Trina que trina que trina:
tostador, timbre y tetera.

Pedro Mañas


EL VIENTO GIME

El viento gime

entre las ramas

y en los arroyos

el agua canta.

Aúlla el lobo,

el ciervo brama.

Se oye el crujido

de la hojarasca.

Gritos y trinos,

ruidos de alas ...

Con mil sonidos,

el bosque habla.

Carlos Reviejo.



EL CUENTO

de los castaños

dura muchos, muchos años.

El cuento 

de los cipreses,

meses.

El cuento

de la manzana

dura toda la semana.

El de la judía,

un día.

El de la mora, 

una hora.

El del guisante,

un instante.

Y el de la granada,

nada.



LOS RATONES


Juntáronse los ratones

para librarse del gato;

y después de largo rato

de disputas y opiniones,

dijeron que acertarían

en ponerle un cascabel,

que andando el gato con él,

librarse mejor podrían.

Salió un ratón barbicano,

colilargo, hociquirromo

y encrespando el grueso lomo,

dijo al senado romano,

después de hablar culto un rato:

-¿Quién de todos ha de ser

el que se atreva a poner

ese cascabel al gato?

Lope de Vega.


RECETA PARA HACER UN MONSTRUO



Primero, los ingredientes:

Un buen calcetín peludo,

un felpudo maloliente,

cuatro dientes de ajo crudo

y un poco de detergente.

.

Dos botones de una blusa,

tres pelusas de tu ombligo,

un abrigo de señora,

jabón, canela y un higo.

.

Y sigo:

todo junto a la cazuela...

¿Qué cazuela? ¡Lavadora!

La encendemos con cautela,

cerramos la portezuela

y esperamos una hora.

.

Recomiendo un prelavado.

De enjabonado, lo justo.

Lavapimentar sin miedo,

salcentrifugar al gusto.

.

Cuando al volver esté abierta

la puerta del artefacto,

en vez de llevarse un susto,

asomarse de inmediato,

con mucho tacto y alerta,

al vientre del aparato.

.

Y allí estaré, sonriente, 

dormitando como un gato.

De pelusa por arriba,

de franela por abajo.

.

Ojos de botón de blusa,

risa de dientes de ajo,

calor de tela de abrigo,

olor a pies y a canela,

cuernos de gajo de higo:

un monstruo tierno,

un amigo

al que abrazar en invierno.

Pedro Mañas

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